¿Quiénes somos?
Unidos por Ciudadanos integra a un numeroso grupo de afiliados con un denominador común: nuestra preocupación por la situación actual y, sobre todo, por el futuro de C’s
Consideramos que el partido no ha cumplido con las expectativas
de crecimiento y que ese estancamiento, incluso retroceso, junto
con la tendencia puesta de manifiesto en las elecciones autonómicas del 2010 y municipales del 2011, son indicadores que no podemos obviar y que nos avisan de la necesidad de realizar cambios al objeto de recuperar el interés general que generó C’s.
Ideología
Unidos por Ciudadanos no se presenta como opción ideológica. En nuestra lista se integran sensibilidades distintas que, siempre dentro del marco ideológico marcado por el Ideario y los programas electorales del partido, coinciden en que C’s debe aprovechar este Congreso para definir los planteamientos de futuro y proyectarse a la sociedad como un proyecto renovado, dinámico y diferente, desde un enfoque que debe dar prioridad a la solución de los problemas que más preocupan a los ciudadanos. No saber adaptar nuestro discurso a las demandas sociales nos impedirá ser percibidos como opción útil y comprometerá muy seriamente nuestro futuro.
Nuestros objetivos
C’s necesita un cambio en su modelo de gestión. El modelo actual ha derivado en una cúpula dirigente encerrada en sí misma que, paulatinamente, ha trabajado cada vez más, pero a la vez ha ido reduciendo el contacto con sus bases. Desde Unidos por Ciudadanos pretendemos cambiar el modelo de gestión para que C’s sea un partido más participativo, un partido que recupere el dinamismo perdido mediante el aprovechamiento del potencial de sus afiliados.
Por otro lado, C’s necesita que cambiemos la estrategia de proyección de nuestro ideario político y programático, para recuperar el interés inicial que generó C’s en muchos ciudadanos desilusionados con unos partidos políticos tradicionales en los que no podían confiar.
C’s necesita cambiar la orientación de su discurso. No podemos ser un partido centrado en la oposición a los nacionalismos, pues ello nos convierte a los ojos de los votantes en un partido antinacionalista sin más, lejos de los planteamientos que nos vieron nacer. Los retos de la sociedad actual nos obligan a poner el acento en propuestas programáticas que solucionen los graves problemas que están causando en muchos ciudadanos la crisis económica.
Pasado: De dónde venimos
A pesar de que en el 2006 C’s era una opción desconocida para la mayoría, el respaldo electoral obtenido constató que, ante el discurso lineal y uniforme del resto de partidos, el discurso fresco, claro, sin complejos y novedoso de C’s conectó con las necesidades de aquellos ciudadanos que no se sentían representados por ningún partido. A su vez la rompedora e impactante imagen de campaña logró romper el silencio mediático y dar una notoria visibilidad. Todo ello contribuyó a que C’s fuera percibido como una opción diferente al resto de fuerzas políticas. No ser visto como uno más fue clave para alcanzar la credibilidad de la que carecen los partidos tradicionales.
C’s fue depositario de la confianza de los ciudadanos en la esperanza de que fuese capaz de convertirse en el promotor y catalizador de cambios en un sistema político cada vez más alejado de la ciudadanía.
Sin embargo, las expectativas creadas con la irrupción de C’s en el panorama político no se han visto cumplidas. Ello se debe a una serie de factores. Seguramente el primero fue la creación de unas expectativas que en muchos casos superaban el límite de lo posible. Las sistemáticas e infundadas campañas de desprestigio de las que fue objeto C’s por parte del poder político establecido y los medios de comunicación que les son afines, creando una imagen deliberadamente falseada del partido, provocaron un desconcierto que, ayudado por la indefinición del espacio ideológico en el que se situaba C’s, supuso perder parte de su credibilidad. Pero también es necesario un ejercicio de autocrítica y reconocer que se cometieron errores -algunos de ellos graves- en las decisiones adoptadas por los máximos responsables del partido.
Presente: Dónde estamos
Las personas integradas en la lista de Unidos por Ciudadanos consideramos que el partido se encuentra en un momento delicado. Los resultados de las elecciones autonómicas en Cataluña fueron considerablemente inferiores a los esperados. Sin restar mérito al hecho de haber revalidado la presencia institucional obtenida en el 2006 después de los grandes problemas internos y externos por los que pasamos, no podemos obviar un análisis objetivo del resultado obtenido y de la tendencia que indica.
Esa tendencia descendente se vio acentuada en las elecciones municipales de este año, con un promedio de caída de votos cercano al 50%.
A pesar de ello el Comité Ejecutivo ha realizado unas valoraciones carentes de un grado suficiente de autocrítica. Se ha limitado a enumerar los factores que se considera han influido en el resultado, incidiendo básicamente en aquellos de carácter externo que en la mayoría de ocasiones se escapa a nuestra capacidad de modificación. Pero ha obviado cualquier mención a causas imputables a errores de gestión o ejecución.
No han sido pocos los avisos sobre el deterioro y pérdida de motivación por parte de la militancia, que el Comité Ejecutivo parece ignorar. Llevado por la inercia del trabajo diario, se ha volcado cada vez más a una cerrazón ante las críticas responsables que ha recibido, no tomando medidas para recuperar la implicación del resto de órganos y de la militancia, a lo que se ha sumado una preocupante falta de circulación de la información de arriba hacia abajo.
Dentro de esta inercia, y salvando el estupendo trabajo parlamentario, se ha dejado pasar con demasiada frecuencia la oportunidad de posicionarnos claramente ante la opinión pública acerca de los asuntos que constituyen nuestra verdadera razón de ser, esto es, la defensa del Estado del Bienestar como garante de la igualdad de oportunidades y la regeneración de la clase política, que actualmente están tan en boga. En consecuencia, el electorado nos identifica meramente como una opción política frente al nacionalismo, lo cual es correcto, pero ignora nuestra posición y nuestro trabajo acerca de sus necesidades reales.
Futuro: A dónde vamos
Desde Unidos por Ciudadanos creemos que es fundamental que este Congreso sirva para que el Comité Ejecutivo recupere la confianza en la militancia y se abra a la colaboración y el trabajo conjunto de todos los órganos, agrupaciones y militantes de C’s.
La necesaria reforma de los Estatutos debe estructurar y repartir el trabajo político del partido, permitiendo que el Consejo General ejerza efectivamente su labor de fijar las líneas políticas de C’s, a la vez que apoye a las agrupaciones en el desarrollo del trabajo municipal. Pero también debe garantizar que se genere un flujo de información, de arriba hacia abajo y de abajo hacia arriba, que mantenga a C’s como un partido vivo, que se enriquece de las experiencias de todos sus afiliados.
Los mecanismos de participación, democracia y control interno de que nos hemos dotado desde nuestra fundación deben fortalecerse y mimarse, ya que son nuestra mayor garantía de que C’s siga siendo un partido con una nueva forma de hacer política.
A su vez, Unidos por Ciudadanos apuesta por una estrategia política que abra nuestro espectro electoral, transmitiendo efectivamente a la ciudadanía nuestro posicionamiento sobre los asuntos que afectan a su vida diaria por encima del nacionalismo, que finalmente no es la causa, sino un síntoma, de la degeneración política en la que vivimos. Es importante que seamos identificados como el único bastión de defensa contra la merma de libertades que implica el nacionalismo, pero a la vez debemos lograr ser vistos como la única línea de defensa que queda frente al desmembramiento del Estado del Bienestar y proyectar con fuerza nuestro modelo de sociedad.
En Unidos por Ciudadanos creemos que solo así lograremos salir del estancamiento en el que nos hemos visto atrapados, tanto en Cataluña como en toda España, teniendo así la ocasión de seguir en la senda de crecimiento y consolidación que resulta tan imprescindible, no ya para C’s, sino para el conjunto de la sociedad española.